sábado, 30 de junio de 2018

"Tenemos que vernos" o cómo no sabemos cerrar ciclos.

Este va con birra, porque es sábado por la noche y tenía una en la refri :)

Foto: buena vibra.es 
Estos días he estado pensando en lo mucho que nos cuesta cerrar ciclos con algunas personas. No me refiero a esas relaciones “amorosas” tipo yo-yo que van y vuelven, sino, a relaciones que fueron buenas, lindas, divertidas, etcetera pero que ya hace mucho llegaron a su fin.

Para explicarme mejor. Me refiero a esos ex compañeros de trabajo con los que compartimos muchísimas cosas chivas, a los que siempre decimos “Tenemos que vernos” pero llegada la hora nunca vemos.

A esos amigos que estuvieron en momentos claves de nuestra vida y con los que tenemos miles de recuerdos benditos, pero que ahora pasamos meses sin ver.

A todas esas personas que tenemos en la agenda de contactos del celular, en facebook o en alguna otra red social, a los que nunca les escribimos ni un mensaje ni ellos tampoco a nosotros, pero que no hayamos cómo borrar su número de nuestra agenda.

Por qué? Por qué seguimos estirando y estirando un mecate que hace muchísimo tiempo se rompió de uno u ambos lados? Quizás sea por los recuerdos, porque creemos que lo vivido merece  “que sigan ahí” aunque nunca realmente estemos ahí. O quizás por evitarnos cargos de conciencia de ser los primeros en dar el paso y que se perciba que si algo se perdió sea por nuestra culpa.

Probablemente por agradecimiento, porque guardamos con cariño lo vivido y no sentimos justo que esa persona ya no sea parte de nuestro presente (aunque es evidente desde cualquier ángulo que ya no lo es). O puede que no sepamos decir que no y preferimos patearla, como decimos popularmente o

Y talvez, solo talvez, porque de pequeños siempre nos enseñaron a ir a hablarle al compañerito, al vecinito, etc, pero nunca nos enseñaron a despedirnos.

Creo que es un poco de todo y de nada. Pero es triste seguir arrastrando cafés que nunca nos vamos a tomar, cenas que se van a enfríar en la mesa o visitas que nunca vamos a realizar por no cerrar ciclos o capítulos.

Es necesario comprender que concluir no es sinónimo de desechar. Y que en nuestros recuerdos y en nuestro corazón siempre habrá un espacio para esas personas que fueron parte de una etapa o un momento de nuestra vida, pero que ya no lo son de nuestro presente así como algunas que están hoy, ya no estarån más mañana. Y eso no es malo, ni nos hace insensibles o mal agradecidos, simplemente es parte de seguir, de avanzar y de vivir.

Entonces, qué tal si nos hacemos el firme compromiso de ya no decir “tenemos que ponernos de acuerdo” “hay que ponerle fecha” “fijo hay que hacer algo” “jale por un parcito un día de estos” “tomemonos un café”, etcetera, si no tenemos la intención verdadera de cumplir.

Y también el compromiso de entender nosotros, que si alguien nos dice también esas frases y nunca llegan a ser acciones, es porque sus ciclos también terminaron y la vida continua.

A cada persona que compartió alguna etapa de mi vida  y con la que ya no tengo contacto le digo desde mi corazón GRACIAS! Por cada momento, por cada risa, por cada recuerdo que atesoraré con amor y gratitud por todo lo que Diosito me de de vida; más también a algunos les digo ADIÓS o HASTA LUEGO! Lo que la vida quiera o tenga más adelante, si nos volvemos a encontrar o no. Ya no debemos tener más citas sin fecha en el calendario y a las que no vamos a asistir.

Pues como dijo el maestro Gustavo Cerati: “Poder decir adiós, es crecer”.

Mari.

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