miércoles, 12 de septiembre de 2018

Subiendo el amor propio (bajando los kilitos)

¡Este va con cafecito! 
Para aprovechar y compartir con ustedes mi experiencia de pérdida de peso ¡NO, NO, NO ES UN POST FITNESS! Sigan leyendo un poquito más y denme la oportunidad de explicarles por qué esto se relaciona con lo que normalmente comparto acá en el blog.

Ahora al grano. Hace unos años llegué a mi peso máximo de 70kg. Ustedes dirán que no es mucho, pero les cuento que soy súper pequeñita, mido solo 1.50m y ese peso significa unos 20kg de más aprox. Siempre decía “el lunes empiezo la dieta” pero no paraba de comer,  iba al gimnasio pero literalmente a lamparear.

¡Un chance más porfa! Solo quiero ponerlos en contexto.

Físicamente tenía hígado graso, triglicéridos en el cielo, me enfermaba mucho, padecía leucopenia y tenía el riesgo cardiaco de una persona de 50 años cuando no tenía ni 30. Emocionalmente era peor, mi autoestima estaba más baja que el rendimiento de La Sele, mi confianza y seguridad eran nulas e inclusive rechazaba invitaciones de amigos a salir porque sentía que la gente me iba a criticar y los chavalos ni me iban a alzar a ver. Sencillamente no me quería ni poquito.

Foto: cartagenadiario.es
Y aquí es donde empieza la cosa interesante. Un día, hoy no recuerdo porqué fue, llegué a un punto de quiebre. Me paré frente al espejo y mi cuerpo me dijo: 
  • -    Bueno Mariethcita, te guste o no, me querás o no, nos tocó esta vida juntos. Cuerpo y alma señorita, no hay quite. Así que o nos reconciliamos y empezamos a llevarnos mejor, o nos vamos al hueco juntos sin vuelta de hoja.

Y por primera vez en un tanate de tiempo pude hablarle a mi cuerpo, a ese que hacía lo posible por ni mirar mientras me maquillaba, me peinaba o me medía ropa:
  • -      Diay si ¡qué le hacemos! No has sido ni serás nunca perfecto, siempre vas a tener cosas que no me gusten o que quiera mejorar, pero diay… Es el “lugar” donde me tocó vivir hasta que Tatica Dios quiera. Tocó aceptarnos y si es posible, llevarnos bien y querernos, ya son muchos años de divorcio y de odio.



Se pueden reír y creer que estoy loca pero ¿A poco ninguno se habla al espejo? Hasta buena práctica resulta a veces ¡Prueben y verán!

Bueno volviendo al tema. Ese día que nos reconciliamos cuerpo – alma y nos aceptamos, decidí que trabajaría en ser mi mejor versión posible. Pero ya no para que otros me quisieran o me miraran, sino para quererme y mirarme yo misma, para amarme porque descubrí que ahí inicia todo: en uno mismo.

El cambio físico fue tan lento y tan a pasito de tortuga, que en el día a día no lo notaba. El emocional fue toda una revolución, porque comprendí que todo lo que buscaba en el exterior lo tenía dentro, que otros no me amaban ni aceptaban no por mis kilos demás sino porque yo no me amaba ni aceptaba a mi misma. Nadie me aisló, yo me aislé solita. Nadie fue arisco conmigo en la U o en mi vida personal, yo fui arisca con ellos porque no creía merecer la amistad de nadie.

Y quiero ser súper enfática en este punto: con mi post no quiero decirles de ninguna forma que sean flaquitas o gorditas, o etc; quiero decirles que SE ACEPTEN tal cual son, que sean felices, que se reconcilien con sus cuerpos y por sobre todo que SE AMEN, porque sin duda uno cuida mejor de lo que ama que de lo que le toca.

El cambio físico y los kilos que perdí no es la razón por la que me amo tanto a mi misma. Más bien la pérdida de peso es la consecuencia, el resultado, porque al valorarme realmente quise mejorar mi deficiente salud y tener mayor calidad de vida pues en el fondo nos auto saboteamos porque creemos  que no valemos el esfuerzo.

Perder peso no es fácil, es una lucha fuerte que mentalmente muchas veces nos derrota o nos hace vivir entre altibajos. Por eso, es mejor luchar por nuestro cuerpo que contra él. Personalmente hasta que me respeté, me valoré, y creí merecerlo lo logré. Hasta que entendí que era algo para mi y por mi pude ver los resultados. 

Ahora, por la lesión de mi espalda de la que les hablé en un post anterior, me toca seguir poniéndole con el ejercicio y la buena alimentación; y lo comparto en mi Instagram Stories (aprovecho para invitarlos a seguirme @maricr_blog) no para que digan ¡Uy que carga ella! Sino porque se que somos muchos mortales los que estamos en esta lucha por la salud y quién quita un quite y alguien pueda sentir que no está sol@ pulseándola y echemos juntos hacia adelante.

Y les dejo el reto, pónganse frente a un espejo, mírense a los ojos con amor y no con odio ni reproches, hablen con ustedes, reconciliense y serán testigos de un milagro: de un momento a otro eso que tanto odian y evaden en el espejo cambia drásticamente y se convierte en mucho amor y una sonrisa.

Finalmente, el mensaje detrás de esto es simple: AMARNOS ¡AMÉMONOS MUCHO! Sin importar nada ni kilitos, pancita, celulitis, estatura, cabello, etc. Amémonos porque lo merecemos y lo valemos hoy y ya, no en 5kg menos, lo valemos en este momento tal cuál somos. Se los prometo que es así y que vale mucho la pena.

 Mari.




PD: perdí en total 16kg en 3 años, l e e e e e e n t o como les dije porque no tengo disciplina y no puedo cerrar el pico, pero hay quienes pierden eso en 3 o 4 meses. Lo importante: la disciplina, la constancia y la paciencia, pues como dice el dicho “del apuro no más el cansancio queda”.
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